Luis Calachi, uno de los empresarios más reconocidos de Florida, y quien se desempeñó como administrador de CW33 y 88.7 FM Claridad, falleció el viernes próximo pasado a a causa de una larga enfermedad, y en ese contexto, su hija Judith Calachi, compartió con la audiencia de Exitorama una carta que ella le escribió para su último cumpleaños el 5 de Setiembre del 2024.

Con unas sentidas palabras dijo que “les agradezco a todos, y a cada uno en nombre mío y de mi familia por acompañarnos en el inmenso dolor de la perdida de mi padre”.

“Él fue muy querido y respetado en Florida, por tantos años de trabajo, presencia y lucha en y por el departamento”.

Compartimos la carta escrita por Judith:

Hoy cumplís años ,Pa!

Quiero agradecerte por ser un Gran Papá!

Papá en las buenas y en las malas, incondicional, amigo y compañero.

Siempre estuviste, cuidándome,  dándome palabras de ánimo y aliento, ayudándome a buscar caminos con inteligencia y sabiduría.

Quiero agradecerte por ser quien sos, singular, irrepetible, único.

Pasaste alegrías y desgracias, luchaste contra mil vientos y mil mareas y le demostraste al mundo de lo que eras capaz.

Tuviste el coraje de darte cuenta que de vos era la responsabilidad de cambiar tu destino. Dependía de tus 5 dedos como tu suegro te había enseñado en el día de tu casamiento.

Él te mostro el camino y vos lo seguiste de la mano de mamá.

No solo creíste en el Socialismo sino que lo pusiste en práctica en tu vida diaria. Ayudaste a todos sin importarte quienes eran y sin esperar nada a cambio.

Tuviste una vida muy intensa con muchas construcciones y emociones.

Los que te conocemos de cerca sabemos que dejas el alma en tus proyectos, que sos un luchador y trabajador incansable.

Fuiste un visionario y  un precursor, audaz, valiente y decidido, inteligente y sabio al mismo tiempo. Creativo e ingenioso. Libre y critico pensador.

Por todo esto fuiste incomprendido y sufriste la incomprensión del entorno que no podía seguirte ni entenderte.

Sufriste la envidia que daban tus logros, por haberlos conseguido a través del trabajo duro y el haberte  mantenido en tus principios y valores  de siempre.

Sufriste la envidia  de los  chicos, por haberles demostrado que aunque se creían grandes no lo eran.

Tus éxitos no te empañaron la vista y seguiste siendo el mismo.

Seguiste siendo sensible ante las injusticias y problemas sociales. La desgracia ajena no te fue ajena y ayudaste a los más necesitados en todo que lo pudiste. Fuiste un hombre justo.

Ese sos vos, Pa. Y yo estoy infinitamente orgullosa y agradecida por tenerte.

Te enamoraste y casaste con Sarita, la rubiecita que ya la tía te había predestinado en la borra del café. Mujer hermosa, de ojos verdes, sensible, humana y bondadosa, inteligente, estudiosa, responsable, tenaz y luchadora. Siempre recta.

Batallaron codo con codo y hombro con hombro. Desde abajo hacia arriba.

Ella tenía abajo de un vidrio  de su mesa de escritorio una frase que le habías regalado: "las dificultades se vencen  o te vencen" y así fue, las vencieron juntos.

Fue una compañera incondicional, siempre te apoyo y  defendió. Se jugo  y te gano.  Te conoció mejor que nadie.

Juntos emprendieron, juntos construyeron. En cada proyecto estaba ella, estudiando, leyendo, aportando, escribiendo, pensando. 

En las buenas festejaron y en las malas sufrieron. Todo juntos.

Fue una madre dedicada a la familia y al trabajo.

Tuvieron dos hijos, hicieron todo lo que pudieron en las circunstancias dadas y dieron siempre todo lo que tenían.

Nosotros aprendimos de ustedes con lo mejor, que es el ejemplo. No hay Facultad ni Universidad donde se enseñen buenos valores , ser humano, pensamiento crítico, disciplina al trabajo, coraje,  esfuerzo y resistencia ante las adversidades .

Tengo la suerte  de haberlos tenido, de haber visto lo que hoy les enseño a mis hijas.

Deseo de todo corazón, que el camino que queda lo sigas viviendo con tus ánimos de lucha de siempre y con tu optimismo e inteligencia que te caracterizan.

Yo como siempre, estoy  y voy a seguir a tu lado,

con el amor de siempre, un gran abrazo,

                                                                 Ju