El Banco Mundial aprobó un un financiamiento de USD 300 millones para Uruguay con el objetivo de apoyar reformas que mejoren la competitividad y promuevan la inversión privada como forma de crear “más y mejores empleos y fortalecer la sostenibilidad fiscal”, dice un comunicado de la entidad internacional.
“Uruguay cuenta con instituciones robustas y estabilidad macroeconómica. El desafío es aprovechar esa base para avanzar hacia una nueva etapa de crecimiento, con mayor productividad, más inversión y mejores oportunidades de empleo”, dice el Banco Mundial.
“Uruguay construyó una base de estabilidad y solidez institucional que pocos países de la región han logrado. El desafío ahora es aprovechar esa fortaleza para convertir Uruguay en un país más competitivo con una economía más productiva que genera más empleos de calidad. Esta operación respalda al país en ese próximo salto”, dijo Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, según recoge el comunicado oficial.
El Banco Mundial cita además declaraciones del ministro de Economía Gabriel Oddone: “La economía es pequeña y abierta, y está expuesta a shocks externos. Por este motivo, fortalecer la resiliencia macro financiera y fiscal es una prioridad estratégica. El valor del Banco Mundial en estos años ha sido traducir esos objetivos en soluciones innovadoras. Ahora, con una macroeconomía sólida el desafío está en las reformas microeconómicas para mejorar la competitividad”.
Los objetivos del financiamiento
El Banco Mundial señala que “las medidas apoyadas buscan mejorar la competitividad y las condiciones para el crecimiento de la economía. Entre ellas se destacan la ratificación del acuerdo comercial con la Unión Europea, la simplificación de trámites aduaneros, la ampliación del acceso al financiamiento para las empresas y la reorientación de los incentivos a la inversión hacia proyectos de mayor innovación. También se busca mejorar la contratación formal de jóvenes, mujeres y personas en situación de vulnerabilidad”.
“En paralelo, las reformas fortalecen el marco fiscal del país, con nuevas reglas para la deuda y el resultado fiscal, mayor autonomía del Consejo Fiscal Autónomo y medidas para reforzar la sostenibilidad del sistema previsional. También incorporan estándares internacionales para la tributación de grandes empresas multinacionales”, dice el comunicado, y agrega: “El financiamiento incluye además una Opción de Desembolso Diferido (DDO), que permite a Uruguay acceder rápidamente a liquidez ante eventuales shocks económicos, reforzando su capacidad de respuesta sin interrumpir su agenda de reformas”.
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