La Cooperativa Láctea de Melo (COLEME) enfrenta uno de los momentos más críticos de su historia en el marco de la profunda crisis que afecta a la industria láctea en Uruguay.

Desde el 1° de noviembre de 2024, el Directorio de COLEME, con el respaldo de los productores, ha impulsado una reestructura orientada a garantizar la supervivencia de la cooperativa y preservar las fuentes de trabajo.

En un comunicado dirigido a la opinión pública, COLEME detalló las medidas que se han adoptado para reducir costos y hacer frente a una situación económica que calificaron de "extremadamente frágil". Estas acciones han generado tensiones con el Sindicato Único de Obreros y Empleados de COLEME (UOEC) y la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), quienes acusan a la cooperativa de prácticas ilegales y cuestionan las decisiones tomadas.

El Directorio aseguró que, pese a las dificultades, ha priorizado la preservación de los empleos, manteniendo la plantilla de trabajadores durante años, aunque esto implicara sacrificar a numerosos productores y despedir a más de 120 empleados de tambos. "Nadie se preocupó ni paró por ellos", señalaron.

 

Fuente: Rurales / El Pais