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Es historiador y desde 2019 también eurodiputado. Fue diputado del Parlamento de Cataluña entre 2010 y 2014 por Ciudadanos, y hace algunas semanas, al inicio de nuestra primavera, lideró la delegación del Parlamento Europeo que visitó Montevideo para dialogar sobre varios temas con el Parlamento de Uruguay y el Parlasur, y con varias autoridades. Jordi Cañas se reunió el mes pasado con el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, a quien consultó sobre el aumento de la violencia y la criminalidad en la región y sobre el vínculo entre la legalización de la marihuana y el deslizamiento al consumo de otras drogas, y también estuvo reunido con el canciller, Francisco Bustillo, y la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Carolina Ache.

Cañas preside la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con el Mercosur y no duda en considerar que, tras las elecciones francesas, alemanas y brasileñas, el escenario queda despejado para avanzar en la ratificación de un Tratado de Libre Comercio entre ambos bloques.

Al enterarse de que Montevideo Portal surgió hace 27 años como expansión de una empresa tecnológica, Montevideo COMM, Cañas no dudó en destacar la amplitud de la matriz productiva del país y en reconocer que “una visión distorsionada” sobre Uruguay y América Latina puede ser una de las trabas a la ratificación de acuerdo que anhela. De eso estaba hablando en un hotel de Pocitos, cuando se encendió el grabador. 

- Es cierto que todos los países tienen una estructura económica o unos sectores especialmente relevantes, pero también es cierto que muchos países no tienen ningún tipo de alternativa y que son dependientes claramente de un producto, de dos o de tres. Éste no es el caso de Uruguay.

¿Que al sector tecnológico no lo puedes comparar con el sector ganadero o la soja? Pues claro que no, pero es un país que ha sido capaz de generar algo por lo que muchos países matarían, que es tener una parte de su exportación vinculada al software, vinculada por lo tanto a un valor añadido. Eso es muy interesante, y muchas veces la gente no lo sabe. Hay que explicarlo, porque si no, hay una visión muy distorsionada sobre cómo son los países en general, y América Latina especialmente. Hay mucho estereotipo, hay mucha imagen muy fosilizada de hace muchos años.

- ¿Qué piensan? ¿Cómo nos ven?

- No creo que sea un patrimonio exclusivo de los europeos el hecho de actuar con prejuicios, o de no conocer la complejidad o la realidad de los otros; nos pasa a todos. Cuando tú aquí preguntas de Europa, pues a veces coincide plenamente la mayoría, pero a veces, no. El problema de eso es que a veces nos fijan posiciones políticas o análisis de cómo es que nos relacionamos.

Creo que algunos de los problemas añadidos a las dudas o a las críticas al acuerdo [de la Unión Europea y el Mercosur] se fundamentan muchas veces en una falta de conocimiento real. Te pongo el ejemplo del sector ganadero de Uruguay: yo creo que tiene incluso mayores estándares que muchas de las zonas de producción ganaderas europeas, por ejemplo, en bienestar animal. ¡Seguro! Y sin embargo desde allí no se tiene esa consciencia.

- ¿Por qué no se tiene esa conciencia?

- Porque a veces tampoco nos explicamos bien. Yo creo que a todos a veces nos falta la curiosidad, pero también el explicarnos.

- ¿Qué vino a hacer a Uruguay?

- Yo soy presidente de la delegación de las relaciones entre el Parlamento Europeo con el Mercosur y así como en las comisiones del Parlamento Europeo, en las delegaciones hay una parte de su función que es la de diplomacia parlamentaria. ¿Eso qué significa? Mantener recurrentemente relaciones con otros cuerpos legislativos, por ejemplo, en este caso venimos del Parlamento y del Senado uruguayo, para tener relaciones de conocimiento, trabajo y espacios comunes de discusión. Pero esta visita trasciende eso.

Piensa que desde el año 2018 no hay ninguna visita del Parlamento Europeo a Uruguay ni a Paraguay, ni al Mercosur en general, en un contexto donde en ese interín se ha finalizado la parte política de cooperación y comercial con una región clave y estratégica para Europa. Entonces, era un poco paradójico. Hubo dos años que todos tenemos que entender que la pandemia… pero desde que yo tome posesión del cargo de presidente de la delegación a finales del año pasado me marqué que el primer viaje que tuviese esta delegación fuera a Uruguay y Paraguay. Y tú dirías: ‘¿Por qué no Argentina y Brasil?’ Pues porque casi todo el mundo va a Argentina y Brasil, y casi todo el mundo olvida a Uruguay y Paraguay, y cuando uno quiere reforzar relaciones, a mí personalmente me gustaría que me tomes en consideración. Y yo creo que el Parlamento lo que tiene que tener en consideración del Mercosur es evidentemente al gran titán, que es Brasil, evidentemente a un país grande e importante, como es Argentina, pero [también a] un país que es pequeño en tamaño y en población, pero que es muy influyente a nivel diplomático, como es Uruguay. Y no te lo digo retóricamente -- a mí no me gusta regar los oídos de nadie -- pero lo es, porque la capacidad de influencia diplomática que tiene Uruguay es muy notable.

Y un país que hay que poner en el radar es Paraguay, por muchos aspectos: primero, para ver la evolución que ha vivido en los últimos años y también para ver cuál es su situación y su juego dentro del Mercosur; y a medio y largo plazo, en temas tan importantes como la energía, como la conectividad.

El motivo [de la visita] básicamente es lanzar un mensaje: a la Unión Europea le preocupa y le ocupa lo que pasa en el Mercosur e institucionalmente tenemos que hacer el esfuerzo de estar más presentes aquí para demostrarlo, no solo retóricamente, sino prácticamente.

- ¿Para avanzar en el tratado?

- No solo en el tratado. El tratado es lo que tenemos encima de la mesa más importante, pero las relaciones se tienen con los Estados. Yo te repito: la delegación del Parlamento es con los países del Mercosur y con el Mercosur. El Mercosur no es solo el acuerdo. El Mercosur es una organización y los países son países. A veces confundimos el acuerdo con el bloque, con los países. El acuerdo es un aspecto muy importante porque es una herramienta que tiene que consolidar las relaciones económicas, políticas y de cooperación entre los países del Mercosur y la Unión Europea. Pero después hay relaciones bilaterales con los países del Mercosur y con el Mercosur como bloque. Lo primero que hice como como presidente fue establecer una reunión de trabajo bilateral con el Mercosur.

Entonces el acuerdo es indispensable, sí, pero aunque no hubiese acuerdo, las relaciones hay que mantenerlas.

- Dijo “gran titán” Brasil y ese país jugó un rol clave en el congelamiento del acuerdo porque ambientalistas cuestionaron las políticas ambientales de Bolsonaro y además hoy el principal candidato a quedarse con la Presidencia de Brasil [Luiz Inácio Lula da Silva] cuestiona el acuerdo. ¿Cómo se puede ser optimista en este escenario? 

- Bueno, yo no he oído que cuestione el acuerdo. He oído que en campaña todos los partidos dicen cosas.

- Lula ha establecido reparos al acuerdo. 

- Pero nosotros también estamos estableciendo reparos: el acuerdo está paralizado porque la Unión Europea decidió que necesita unos compromisos adicionales para avanzar en su ratificación. Por lo tanto, ¿qué vamos a decirle a Brasil: que no los pongas, si los tiene? Pues habrá que ponerlos, [porque] igual tiene alguna razón, ¿no?

Yo insisto muchas veces en que las relaciones entre socios son entre iguales y fundamentadas en el respecto. Aquí no venimos a ordenar a nadie, ni alguien tiene más razón que otros, porque ahora a los europeos nos pueden decir: ‘Oye, yo pongo en duda que vayáis a cumplir los compromisos de descarbonización porque estáis generando la energía con carbón y a lo mejor resulta que no ves alternativa en los próximos años. Entonces yo puedo no creer en vuestros compromisos de reducción de emisiones’. Y me parecerá razonable, porque a veces yo también me lo planteo.

Luego, tú decías que el tema de los medioambientalistas… Mira: es obvio que los políticos podemos actuar de forenses o de analistas, pero a mí no me pagan por ser forense, sino que -- si hacemos el símil médico -- a mí me pagan por intentar evitar las enfermedades, y una vez que sobrevienen, curarlas. ¿Amenazar al forense de que murió alguien? Pues está bien, pero bueno, al final ¿qué vas a hacer? Ya está muerto ¿no?

En 2019, después de firmarse el acuerdo en junio, hay un país que en agosto dice que no va a ratificar, o que cree que no se debe ratificar el acuerdo, porque Jair Bolsonaro fomenta la deforestación. Los acuerdos de asociación o comerciales no se firman con los presidentes de gobierno; son acuerdos a 20, 30, 40 años o más. Es el inicio de una relación política. Sobre todo, se firman con países. En todo caso, el firmante será la República Federativa de Brasil, no va a ser Bolsonaro, ni Alberto Fernández, ni Lacalle Pou.

- ¿Considera que no hay que centrarse en temas coyunturales?

- No, no. Cada uno se puede centrar en lo que quiera y es legítimo. Es decir, alguien decidió convertirse en paladín de la defensa del medio ambiente diciendo que no ratificaba un acuerdo porque firmar el acuerdo significará mayor deforestación del Amazonas. ¿Es eso cierto? No, y te voy a poner un contraejemplo. Básicamente el Amazonas se deforesta ilegalmente por muchos motivos: extracción minera irregular, generaciones de pastos o plantar soja. En el tema de la soja: ¿firmar el acuerdo significaría que alguien tuviese la tentación de deforestar más para vender más soja? Pero si es que al día de hoy, sin acuerdo, Brasil y Uruguay pueden exportar soja a Europa sin cuota y sin arancel. Sin acuerdo tú puedes exportar lo que te dé las ganas de soja. Entonces, ¿ese acuerdo qué va a favorecer que tú exportes más soja, si ya no estas pagando arancel, ni se va a bajar ningún arancel a la soja del Mercosur? ¡Es absurdo!

¿Productos mineros estamos importando con el acuerdo? No. ¿Oro ilegal? No. ¿Carne? Las cuotas que se van a importar más de Brasil de carne son marginales; es una semana de producción. El principal mercado de exportación brasileño es primero el autoconsumo y después China, que le da lo mismo si deforestas todo el Amazonas. Entonces, ¿hay una relación entre la firma del acuerdo y la deforestación? En absoluto: no hay ninguna.

La firma del acuerdo no va a favorecer la deforestación y eso no quita que, dado que el acuerdo establece unos compromisos de cumplimiento de los acuerdos de París y de cumplimiento de los acuerdos contra la deforestación y de respeto de la biodiversidad, haya dudas razonables de que un gobierno no los va a cumplir. Pero te voy a poner otro contraejemplo: este verano se han quemado en Europa 800.000 hectáreas de bosque que son menos que las que se han quemado en el Amazonas. ¿Hay algún brasileño que esté diciendo que la culpa es la especulación forestal o maderera en Europa? No.

Si nosotros tenemos realmente un compromiso de intentar utilizar el acuerdo para combatir la deforestación, ¿cómo podemos combatir mejor la deforestación: con acuerdo o sin acuerdo?

 

Por poner la lógica que se utilizaba: “No nos fiamos de que Brasil de Bolsonaro vaya a cumplir el Acuerdo de París porque en el acuerdo no tenemos mecanismos de garantías de que lo cumpla”. Vale, y si no firmamos el acuerdo, ¿qué instrumentos vamos a tener para que Brasil cumpla sus compromisos? Ninguno.

Entonces, siempre el no acuerdo es peor que el acuerdo, siempre, y eso no quita que haya dudas. Otra cosa es que se use espuriamente esas dudas para hacer política. Eso es otro tema.

- ¿Eso es lo que cree usted que ha pasado en este tema del acuerdo?

- Bueno, sinceramente, es lo que creo que ha pasado.

- ¿Con Francia y [Emmanuel] Macron por ejemplo?

- Sí, claro.

- ¿Se opuso al acuerdo para hacer política interna? 

- Absolutamente.

- ¿Lo mismo está haciendo Lula?

- No lo sé, pues Lula está en campaña electoral. Yo considero que la política necesita estadistas. Estamos viviendo tiempos tan complicados que yo puedo entender que uno a corto plazo intente jugar con los tiempos; de verdad, yo no soy nada naif, soy bastante proclive a la realpolitik. Pero creo que ya hemos seguido despejando incógnitas de la ecuación. El acuerdo no tiene ninguna culpa de las políticas nacionales y de las lógicas nacionales, pero el acuerdo está sometido a ellas como cualquier tema político. ¿Eso me parece bien? Es irrelevante. ¿Qué hay que hacer? Intentar buscar una solución. ¿Han pasado las presidenciales francesas? Sí. ¿Han pasado las legislativas francesas? Sí. ¿Han pasado las legislativas alemanas? Sí. ¿Hay un cambio de Gobierno en Alemania? Sí, muy bien. ¿Van a ser las presidenciales brasileñas? Sí. ¿Y después?

Cuando despejemos todas las incógnitas de la ecuación, ¿nos podremos poner a iniciar el proceso de ratificación del acuerdo o no? Porque todo eso, que yo lo entiendo, tiene un punto que perjudica a todos, y entonces eso ya no me parece lícito, porque yo considero que el acuerdo es necesario para Europa y es necesario para el Mercosur, y lo digo sinceramente. Y aparte es un instrumento necesario para combatir todo aquello que decimos que nos preocupa, porque sin este instrumento, no tenemos nada.

Si lo que les preocupa es la deforestación, que es el elemento clave utilizado para frenar el acuerdo, si a ti te preocupa la deforestación del Amazonas y tú consideras que hay un Gobierno [en el] que no te fías porque sus políticas no han sido, en el mejor de los casos, contundentes contra la deforestación y, en el peor de los casos, cómplice de la misma, entonces, ¿sin acuerdo qué hacemos? Sin acuerdo no tienes nada.

Yo ya sé que esto queda muy bien en público: “No al Mercosur, porque no queremos que se deforeste el Amazonas, y vamos a hacer una resolución del Parlamento Europeo condenando no sé qué…” Los fuegos no se apagan con condenas del Parlamento Europeo ni con resoluciones. Los fuegos se apagan con políticas forestales, con protección al medio ambiente y con medios tecnológicos de detección y seguimiento. Y para eso una resolución del Parlamento Europeo, por mucho que uno grite y por mucho que quede muy bien, no sirve.

Fuente: Montevideo Portal