El portal de noticias de la 33

Científicos españoles crean un mapa mundial de subsidencia por la extracción de agua subterránea.

En Lorca y su vega (Murcia), el suelo se ha hundido unos cinco metros desde hace medio siglo y no ha sido por terremotos como el de 2011: la explotación de los acuíferos rebaja la tierra a un ritmo actual de 10 centímetros al año. Es el caso de subsidencia más acusado de Europa. Pero fuera los hay todavía más extremos, como el de Yakarta (Indonesia). Tanto que, con un suelo que desciende 28 cm. anuales, las autoridades han decidido trasladar la capital a otra isla. Ahora, un grupo de científicos liderado por investigadores españoles ha creado el primer mapa mundial de hundimientos del terreno provocados por la extracción de agua subterránea y no es poca el área afectada, cerca del 10% de la superficie terrestre, ni la gente en peligro, casi la cuarta parte de la población mundial.

“Todo empezó con Lorca, pero revisamos los estudios científicos buscando más eventos de subsidencia”, dice el investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y coautor del estudio Gerardo Herrera-García. Localizaron unos 200 procesos de hundimiento en una treintena de países bien documentados desde inicios del siglo pasado. Aunque hay otros desencadenantes, unos naturales (tectónicos, terremotos, volcanes...) y otros antropogénicos (minería, extracción de hidrocarburos...), aquí se centraron en los provocados por extracción de aguas subterráneas.

De lo local, pudieron pasar a lo global, detectando una serie de patrones comunes en la deformación del terreno. Los condicionantes que elevan la probabilidad de subsidencia son varios: litología (tipo de suelo), topografía, uso del terreno o el clima. “La mayor probabilidad se da en zonas áridas o templadas con periodos de sequía”, comenta Herrera-García.

Son procesos graduales que afectan a grandes extensiones y suelen acabar con fisuras de la tierra. La mayoría se da en depresiones y cuencas fluviales o áreas de costa castigadas por una agricultura intensiva y elevada densidad urbana. Pero el desencadenante es la extracción excesiva de agua, ya sea para uso agrícola, como el ejemplo lorquino, industrial, como en Yakarta, o urbano, como en Tokio.

1.200 millones de personas viven sobre suelos que se estarían hundiendo

Fuente: El Pais.es