Datos primarios de la Encuesta Continua de Hogares revelan una reducción interanual de la inseguridad alimentaria moderada o grave, de 13,2% a 12,4%.
La mayor se observa en hogares con menores de seis años y en los quintiles de menores ingresos. “El objetivo es pisar el acelerador y lograr bajas sostenibles y sustantivas”, afirmó la titular del INDA, Micaela Melgar.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) abrió un espacio de diálogo interinstitucional para construir una agenda nacional sobre sistemas alimentarios y garantizar el derecho a la alimentación.
La directora de organismo, Micaela Melgar, señaló que Uruguay es un país productor de alimentos, y, sin embargo, enfrenta desafíos en cuanto al acceso a ellos. El objetivo es que el debate se centre en la alimentación, como una causa nacional que involucre al sector productivo, el privado, organizaciones sociales y al Estado, explicó.
La inseguridad alimentaria está asociada a la falta de acceso a productos inocuos, saludables y culturalmente aceptados. Se mide mediante una escala de experiencia de inseguridad alimentaria (FIES, por su sigla en inglés).
En ese contexto, la jerarca dijo que datos primarios, provenientes de la Encuesta Continua de Hogares, revelan una tendencia a la baja. La inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares se redujo, del 13,2% al 12,4%, y la grave, del 1,9% al 1,5%.
Directora del INDA, Micaela Melgar, expone datos de inseguridad alimentaria en Uruguay. A su lado, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, y los subsecretarios de Ganadería, Matías Carámbula, y Salud Pública, Leonel Briozzo
En hogares con niños menores de seis años, la inseguridad alimentaria disminuyó, de 18,9 a 14,8%. Es la reducción interanual más pronunciada para este grupo poblacional desde que se comenzó a aplicar la medición, en 2022. En tanto, la grave en esta población bajó, de 2,2% a 1,8%.
Más allá de esta reducción, Melgar aseguró que los niños siguen estando más expuestos que el resto de la población a la inseguridad alimentaria. "La brecha se achica, pero persiste. Y mientras persista tenemos que poner el foco ahí", advirtió.
Por otra parte, Melgar expresó que la inseguridad alimentaria afecta con mayor intensidad a los hogares de menos ingresos. En el primer quintil, la moderada o grave se redujo, de 33% a 31,8%, y la grave, de 5,8 a 4,8%. Estos datos muestran que la reducción relativa es más fuerte en las situaciones más severas, lo que muestra que se está logrando atender a quienes más lo necesitan, dijo.
“El objetivo es pisar el acelerador y lograr bajas sostenibles y sustantivas. Uruguay tiene la capacidad productiva, del Estado y de su propia sociedad para avanzar”, aseguró.
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