En Argentina se acerca la cosecha de grano grueso con mucha incertidumbre y con un clima de desaliento a nivel de los agricultores.
Hasta el momento la agricultura fue más noticia por la suba del precio de los granos que por los quebrantos que sufrirán los productores por los bajos rindes que cosecharán por la sequía.
El fenómeno climático perjudicó a todos, pero a algunos los va a dejar fuera de carrera. Es el caso de algunos pools de siembra que alquilaron campos a valores superiores a los del ciclo 2020/21 y que cosecharán 40-50 quintales por hectárea de maíz temprano, al que se le aplicaron gastos como para llegar a 110 quintales.
"No alcanzarán a recuperar del ni el 50% del capital invertido”, observa un acopiador de Buenos Aires. Además, muchas de estas agrupaciones fueron cerrando precios de los granos durante 2021 para cubrir los costos y tienen muy poco grano en condiciones de capturar los actuales valores.
Contratistas. Otros operadores perjudicados son los contratistas de siembra y cosecha. Con rendimientos debajo del promedio en muchos campos y cero cosecha en otros se achica su trabajo potencial y está muy discutida la tarifa que se va a cobrar por trillar.
Algunos de estos pequeños empresarios también alquilaron y sembraron campos ajenos y también se verán perjudicados por la caída de rindes.
Los productores que sembraron campos propios tendrán menos perjuicios, “pero van de mal humor hacia una cosecha triste, muy distinta de la que imaginaron al momento de sembrar”, compara un técnico de Santa Fe.
En síntesis, la seca está depurando el padrón de agricultores argentinos. Dos eventos Niña seguidos se llevaron puesto el capital de trabajo de muchos operadores, algo que no va ser fácil de recuperar en el corto plazo.
Fuente: El Pais